por Ignacio Moratinos «El Empecinado», 08 de Septiembre de 2026.

El PANCAL planteó en la primera legislatura autonómica que Valladolid fuese reconocida como capital de Castilla y León y propuso aprovechar varios edificios históricos de la ciudad para albergar las principales instituciones de la Comunidad
La organización territorial de Castilla y León pudo haber seguido un camino muy distinto desde los primeros años de la autonomía. Durante la primera legislatura autonómica, Francisco José Alonso Rodríguez, parlamentario del Partido Nacionalista de Castilla y León (PANCAL), formuló una propuesta clara: que Valladolid fuese oficialmente la capital de Castilla y León.
No se trataba únicamente de establecer una denominación institucional. La propuesta iba acompañada de un planteamiento concreto sobre dónde debían instalarse los principales órganos políticos y administrativos de la nueva Comunidad Autónoma.
Alonso Rodríguez defendió que el Palacio Real de Valladolid pudiera convertirse en sede de la administración autonómica, aprovechando uno de los edificios históricos más representativos de la ciudad.
Para albergar las Cortes de Castilla y León, el parlamentario del PANCAL planteó la utilización del Palacio de Pimentel, edificio histórico situado en pleno centro de Valladolid y que actualmente alberga dependencias de la Diputación Provincial.
La propuesta contemplaba asimismo la utilización de otros inmuebles de la ciudad, entre ellos el Instituto Zorrilla y el Colegio El Salvador, dentro de una concepción institucional que pretendía aprovechar edificios ya existentes para articular las sedes de la naciente autonomía.
Una capital definida desde el nacimiento de la autonomía
La iniciativa partía de una idea sencilla: dotar a Castilla y León, desde sus primeros pasos como Comunidad Autónoma, de una capital claramente reconocida y de unas sedes institucionales identificables.
El planteamiento pretendía evitar una indefinición que posteriormente acompañaría durante años el debate sobre la capitalidad de Castilla y León.
Valladolid reunía, a juicio de la propuesta defendida por el PANCAL, las condiciones necesarias para desempeñar esa función. Además de su posición administrativa y política, la existencia de edificios históricos susceptibles de albergar las instituciones autonómicas permitía plantear una solución que unía funcionalidad, historia y simbolismo.
El Palacio Real, el Palacio de Pimentel, el Instituto Zorrilla y el Colegio El Salvador habrían formado así una especie de núcleo institucional de la nueva Comunidad.

Una propuesta que no prosperó
Sin embargo, aquella iniciativa presentada por Francisco José Alonso Rodríguez no fue aceptada.
Castilla y León inició así su trayectoria autonómica sin que la propuesta de establecer formalmente Valladolid como capital prosperase en aquella primera legislatura.
Con el paso de los años, Valladolid acabaría concentrando buena parte de las principales instituciones de la Comunidad y desempeñando en la práctica un papel central en la administración autonómica. Pero aquella propuesta inicial tenía un alcance mayor: pretendía dar desde el comienzo una respuesta política, jurídica e institucional a la cuestión de la capitalidad.
La iniciativa del parlamentario nacionalista castellano-leonés constituye por ello un episodio poco recordado de los primeros años de la autonomía.
La Castilla y León que pudo ser
Resulta inevitable preguntarse cómo habría evolucionado la organización institucional de la Comunidad si aquella propuesta hubiese sido aprobada.
El proyecto hubiera situado desde el inicio a Valladolid como capital oficialmente reconocida y habría vinculado las instituciones autonómicas a algunos de los edificios históricos más emblemáticos de la ciudad.
También habría dejado resuelta desde la primera legislatura una cuestión que posteriormente reaparecería periódicamente en el debate político de Castilla y León.
La propuesta de Francisco José Alonso Rodríguez representa, por tanto, una de esas bifurcaciones de la historia política regional: la capitalidad de Castilla y León que pudo ser y no fue.
Una iniciativa nacida en los primeros pasos de la autonomía que buscaba proporcionar a la nueva Comunidad un centro institucional definido, apoyándose además en el patrimonio histórico vallisoletano.
Hoy constituye también un recordatorio de que muchas de las grandes cuestiones territoriales que siguen formando parte del debate político actual ya estaban presentes en los primeros años de construcción autonómica.
Y de que, en ocasiones, las decisiones que no se toman terminan teniendo tanta importancia histórica como aquellas que finalmente se adoptan.
Ignacio Moratinos «El Empecinado».- Secretario General de PANCAL-URCi en Castilla y León.
