por Fco. José Alonso Rodríguez y José Ignacio Moratinos «El Empecinado», 22 de Junio de 2026.

Castilla y León, cuna de historia, patrimonio y un potencial humano incalculable, se encuentra en un momento crítico de su historia contemporánea. Durante décadas, la comunidad ha contemplado con dolor un goteo constante y silencioso: la marcha de sus jóvenes.
El Partido Nacionalista de Castilla y León-Unión Reformista Ciudadana (PANCAL-URCi) alza la voz ante una realidad que considera inaceptable. Para la formación, la prioridad absoluta de la política autonómica debe ser un compromiso firme con el futuro de la región: se merece, por derecho y justicia histórica, frenar de inmediato la salida de sus hijos y crear las condiciones idóneas para el regreso de todos aquellos que se vieron obligados a partir por la alarmante falta de oportunidades.
La pérdida de capital humano no es un fenómeno aislado; es el síntoma más visible de una profunda sangría demográfica y de un evidente deterioro de la economía regional. Las estadísticas reflejan pueblos vacíos y capitales de provincia envejecidas, un escenario que compromete el relevo generacional y la sostenibilidad del bienestar común. PANCAL-URCi señala de forma directa que no se trata de un destino inevitable, sino del resultado de un modelo de desarrollo equivocado que ha priorizado intereses ajenos al tejido productivo local.
Uno de los factores que más ha contribuido a este desequilibrio, es la proliferación e instalación descontrolada de grandes centros comerciales. Estas macroestructuras actúan, a juicio del PANCAL-URCI, como agentes descapitalizadores de la Comunidad. En lugar de generar una riqueza que se reinvierta en el territorio, los beneficios económicos de estas grandes superficies suelen abandonar la región hacia las sedes de las multinacionales, dejando a Castilla y León sin los recursos que legítimamente produce su ciudadanía.
El impacto sobre el empleo es especialmente devastador. PANCAL-URCi un dato contundente para ilustrar la asimetría de este modelo laboral: un puesto de trabajo en un gran centro comercial equivale a la destrucción de aproximadamente ocho puestos de trabajo en el comercio tradicional. La aparente modernidad de las grandes superficies esconde, en realidad, una pérdida neta de mano de obra cualificada, precarización laboral y la destrucción del empleo familiar y arraigado que durante generaciones ha sostenido la economía de los barrios.
Las consecuencias de este fenómeno van mucho más allá de las cifras macroeconómicas; afectan directamente a la psicología y a la vida cotidiana de las ciudades castellanas y leonesas. El cierre en cadena de las tiendas de toda la vida —las librerías, las ferreterías, las tiendas de ropa del centro o la carnicería del barrio— proyecta una dolorosa sensación de abandono urbano. Las calles, antes vibrantes y llenas de vida, se transforman en hileras de locales cerrados con carteles de «se alquila» o «se vende». Esta estampa produce una profunda desolación entre los vecinos y transmite una preocupante sensación de quiebra y decadencia de la ciudad. El escaparate apagado es el reflejo de una comunidad que pierde su identidad y su pulso social.
Frente a este escenario de desmantelamiento urbano y social, el PANCAL-URCi no se limita al diagnóstico, sino que plantea una alternativa clara y decidida. La formación nacionalista y reformista exige que se ponga un freno inmediato a la expansión de las grandes superficies comerciales. No se trata de oponerse al progreso, sino de regular el mercado para proteger el interés general y evitar monopolios que ahoguen la economía interna.

La propuesta clave del PANCAL-URCI pasa por un rescate integral del sector a través de una potente política de incentivos fiscales dirigida exclusivamente al comercio de proximidad. PANCAL-URCi defiende que es urgente aliviar la carga tributaria de los pequeños autónomos y de las empresas familiares que deciden apostar por Castilla y León. Reducciones fiscales, bonificaciones en las tasas municipales y ayudas directas a la digitalización y modernización del comercio tradicional son medidas esenciales para nivelar el terreno de juego.
Solo protegiendo al comerciante de barrio se conseguirá mantener vivas las ciudades, conservar el empleo de calidad y, en última instancia, reactivar una economía que ofrezca un futuro real a las nuevas generaciones. Para el PANCAL-URCi, retener el talento y facilitar la vuelta de los emigrados no es una utopía, sino una deuda pendiente con una tierra que merece recuperar la vitalidad, el orgullo y la prosperidad que sus grandes centros comerciales le están arrebatando.
Francisco Jose Alonso Rodríguez. – Secretario General PANCAL-URCI, Politólogo. -Sociólogo. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. Presidente “Ateneo Cultural Villalar
Jose Ignacio Moratinos “El Empecinado”. Secretario General PANCAL-URCi en Castilla y León. – Secretario General “Ateneo Cultural Villalar”.

