El Empecinado fue un héroe. Luchó por la libertad y se enfrentó incluso al Rey, llegando a pagar, una vez ajusticiado, el aguardiente de sus carceleros. Este año se cumplen el 250 aniversario de su nacimiento y el 200 de su muerte.
La vida de Juan Martín Díez, más conocido como El Empecinado, es de película o de serie, pero con varias temporadas. De trabajar la tierra pasó a ser el líder de ejércitos que lucharon por la libertad. Creó una forma de combatir al enemigo que hoy en día se aplica y con su nombre en las tácticas del Ejército. Se enfrentó a los superiores, entre ellos Fernando VII, por defender sus valores y la Constitución de 1812. Fue condenado a muerte y cuando estaban a punto de colgarle en la horca, logró romper sus cadenas y escapar, aunque fue capturado. Este año se conmemora el 250 aniversario de su nacimiento y el 200 de su muerte.
El presidente Nacional del Círculo Cultural Juan Martín ‘El Empecinado’ y descendiente de séptima generación, Ignacio Moratinos, lamenta que las autoridades «no se hayan acordado» este personaje en estas fechas clave. Aunque esta entidad ha organizado varias actividades y, tanto los ayuntamientos de Castrillo de Duero, donde nació, como el de Roa, van a colaborar y emprender con otras acciones culturales para recordar su figura.
un guerrillero. Moratinos explica que se ha conseguido recopilar mucha información sobre este vallisoletano. Se conserva incluso su testamento que fue donado por la familia a un museo y su retrato por Goya y por Lázaro Galdiano. Pero, ¿quién fue El Empecinado? «El catedrático de Historia Celso Almuñia, que es socio, lo definió muy bien al asegurar que fue un héroe a su pesar». De origen humilde, nació en Castrillo de Duero, por donde pasa el arroyo Botijas, lleno de pecina. Y es que de ahí le viene el mote del ‘empecinado’. Más tarde, y debido a la defensa férrea de sus convicciones, a todo aquel cabezota se le llama empecinado.
Cavaba las viñas y trabajaba la tierra, aunque su sueño fue ir al Ejército. Lo consiguió y luchó en la campaña de Rosellón. Se casó con Catalina de la Fuente (1796) y no volvió al ejército hasta la ocupación del ejército de Napoleón. Se convirtió entonces en un héroe durante la Guerra de la Independencia. Su fama era tal que hasta en México recaudaban fondos para sus ejércitos.
La táctica de guerrilla que desarrolló durante su lucha contra los franceses se ha empleado desde entonces y las fuerzas especiales del Ejército tienen aún hoy un ejercicio que se llama El Empecinado, subraya Moratinos. Se decía de él que tenía un pacto con el diablo por aparecer y desaparecerse sin más.
Fue traicionado en varias ocasiones, aunque es llamativa una de ellas realizada por el sacerdote que le visitaba en la cárcel. Le hizo de redactar sus bienes con la excusa de que le iba a ayudar y pagarían para salir del presidio. Pero no fue así. Se usó ese listado para arrebatar sus posesiones a la familia. Y es que, después de muerto, le hicieron pagar por sus dos años de encierro. Aunque parezca increíble, fueron embargando a la familia los bienes y con ellos, se abonó, por ejemplo, los bizcochos y el aguardiente de los guardias.
Y es que hasta su muerte está llena de anécdotas. Casi logra escapar rompiendo las cadenas cuando estaban a punto de ahorcarle. Esto habla de su fuerza física, a pesar de haber estado durante dos años encarcelado, casi sin comida ni agua. Es más, los presos del piso de arriba le hacían llegar agua dejándola caer sobre una cuerda para que bebiera.
De hecho, Moratinos cree que si El Empecinado hubiera nacido en otro país, como EEUU, ya contaría con series y superproducciones y el público en general conocería la historia de este hombre «leal, patriota y valiente».
Actividades de conmemoración
Presentación de un libro, conciertos y ofrenda florales
El Círculo Cultural El Empecinado ha diseñado una programación completa de actividades para conmemorar el 250 aniversario del nacimiento y el 200 de la muerte de este personaje. Este mismo viernes se presentará en su pueblo natal, Castrillo de Duero, el libro ‘El Empecinado, la vida de Juan Martín Díez.
El 19 de agosto se le hará una ofrenda floral en el monolito donde reposan sus restos en Roa, Burgos. Por la tarde, se hará el mismo acto en Valladolid, en la calle donde vivió. No obstante, será el 23 de agosto cuando se hará la recreación de su muerte en Roa. Pero los actos de ofrenda y homenaje no cesarán porque el 7 de septiembre en Castrillo de Duero se recordará su nacimiento.
La música también llenará estos aniversarios con un concierto de folk en esta población el 30 de agosto en el que se presentará un poema sobre su figura.
Recreación de la boda de El Empecinado
Cerca de 600 personas han asistido otros años a la recreación de la boda de El Empecinado, una representación teatral que se organiza en Castillo de Duero y que implica a todos los habitantes de la localidad, que decoran las calles y cosen algunos trajes. En realidad, Juan Martín Díez se casó con Catalina de la Fuente en marzo, pero la Asociación Empecinados por Castrillo de Duero lleva esta celebración a agosto para facilitar la asistencia. Este año será este sábado a partir de las 19.30 horas.
Aunque vayan por la décima edición, todas han sido diferentes. En esta ocasión habrá una narradora en la iglesia y el templo tendrá más protagonismo. Serán 60 personajes los que se van a interpretar. También se contará con un pregonero, el escritor Miguel Ángel García que presenta su libro ‘El Empecinado, la vida de Juan Martín Díez’. Una vez terminada la representación, la asociación invitará a limonada y rosquillas elaboradas por ellos.
